¿Has dicho frágil?

La piel frágil es una realidad, y A-Derma le ha asignado una definición: es un tipo de piel vulnerable con una barrera debilitada. Desequilibrada, la barrera cutánea es más permeable, se sensibiliza más fácilmente, se irrita y provoca un profundo malestar, tanto físico como psicológico.

Según el origen de la fragilidad, existen 4 tipos de piel frágil(1): piel frágil constitucional, vinculada a la edad (niños o, en el otro extremo de la escala, personas mayores) o a su localización (párpados, cuello, escote o frente), piel frágil ambiental, piel normal debilitada por circunstancias particulares como el estrés emocional o ambiental (clima, contaminación), piel frágil iatrogénica, debilitada por tratamientos farmacológicos o quirúrgicos, y piel frágil patológica (dermatitis atópica, rosácea, acné, piel reactiva), en la que la piel muestra menos resistencia a las agresiones. 

Este conocimiento tan detallado de la fragilidad de la piel permite a A-DERMA ofrecer soluciones específicas mediante productos de higiene y cuidado adaptados a las necesidades particulares de cada tipo de piel.

(1) Stalder JF et al (2014) Fragility of epidermis and its consequences in dermatology. JEADV 28, (Suppl.4), (1-18). 

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¿Tengo la piel frágil?

Se tiene la piel frágil si aparecen estos signos: sequedad, enrojecimiento, descamación, que son visibles; tirantez, hormigueo, picor, que se sienten. Estas manifestaciones pueden derivar de factores externos temporales, como el calor, el frío, la contaminación, el viento o los tratamientos o procedimientos médicos... pero también por afecciones de la piel o factores internos, como el estrés.

Didier Coustou - Dermatólogo

Nuestros especialistas responden a tus preguntas

La piel de los bebés es inmadura. Más fina y deshidratada, con una película hidrolipídica incompleta y un pH neutro en lugar de ácido, es más vulnerable y permeable a los agresores externos.

Ambas cosas están inextricablemente unidas. La dermatitis atópica, comúnmente conocida como eccema, es una afección, vinculada a factores genéticos, que se caracteriza por una barrera cutánea frágil y una disfunción inmunitaria. Esta «dermatosis inflamatoria crónica e irritante», según la definición médica, se reconoce durante los brotes por las placas rojas con formas irregulares, con pequeñas vesículas supurantes que se convierten en costras, así como por la sequedad extrema de la piel, acompañada de picor. La dermatitis atópica crónica se manifiesta principalmente durante la infancia, desapareciendo en la mayoría de los casos después de los 3 años o, a veces, después de la adolescencia.

El acné es una fuente de doble fragilidad. Es una afección inflamatoria crónica del folículo piloso y combina la hiperseborrea (piel grasa), la hiperqueratinización (microquistes), la proliferación bacteriana y la inflamación (granos rojos y a veces purulentos), que causa lesiones y debilita la barrera cutánea. A esto se añade el efecto irritante y agresivo de los tratamientos dermatológicos. Por otro lado, las lesiones muestran signos de fragilidad: sequedad extrema, deshidratación, descamación, sensación de ardor y hormigueo.

Siempre dispuestos a escuchar

Para comprender mejor la fragilidad de la piel y desarrollar los productos dermatológicos más adecuados, escuchamos activamente las necesidades de los pacientes y consumidores. Esto se denomina «Patient Centricity» y es un concepto esencial que guía todos nuestros enfoques.

La tolerancia y la eficacia están en el centro del desarrollo de nuestros productos, pero solo tienen sentido si ofrecemos una practicidad y facilidad de uso que inviten a utilizarlos a diario. La clave de la eficacia no solo reside en el rendimiento de las fórmulas, sino también en su aplicación regular. 

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