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Zonas más afectadas por el eccema atópico

¡Ay, pica! El rostro, los pliegues de los codos, el dorso de las rodillas, las manos o los tobillos: la dermatitis atópica afecta a diferentes zonas según la edad, pero todas tienen algo en común: piel seca, manchas rojas y un picor muy desagradable.

En la fase de brote, los síntomas son manchas rojas, picor, supuración, engrosamiento de la piel y marcas de arañazos. Durante los periodos de remisión, la piel sigue marcada por una importante sequedad. Las zonas afectadas por la dermatitis atópica varían en función de la edad, la gravedad y el momento de la exploración, según se trate de un brote o de una remisión. Siga la guía para saber cuáles son las zonas más afectadas.

Gaspard suele tener brotes en la cara, que pueden ser muy extensos, sobre todo porque esta zona está desprotegida y tiende a rascarse. Así que intento aplicar un tratamiento dos veces al día para calmar el picor.

Céline, madre de Gaspard, de 2 años.

Zonas afectadas por el eccema atópico en los bebés

En el bebé, las manchas se localizan principalmente en la cara (mejillas, detrás y debajo de las orejas), el cuello y las extremidades. El torso también puede verse afectado, pero la zona de las nalgas suele salvarse (¡uf!). El resultado: piel seca, inflamación constante... y los pequeños suelen tener problemas para dormir tranquilamente. 

Zonas afectadas por el eccema atópico
en los niños

A partir de los 2 o 3 años, el eccema atópico cambia de localización: se observan entonces lesiones supurantes, luego costras y liquenificación (es decir, un engrosamiento de la piel con manchas de color rosa oscuro, luego marrón, atravesadas de forma irregular por surcos profundos). Aparecen con mayor frecuencia en el cuerpo en los pliegues (cuello, codos, rodillas) y en las extremidades (manos, muñecas, tobillos). El resultado es un gran malestar, tanto de día como de noche, y un furioso deseo de rascarse...

Zonas afectadas por el eccema atópico
en adultos

En los adultos, se producen tres fenómenos principales: liquenificación de la piel (se engrosa y forma manchas más duras y oscuras, ligeramente estriadas), prurito intenso (picor) y xerosis (o sequedad de la piel). La dermatitis atópica se desarrolla en el cuerpo en los pliegues de flexión, en las muñecas, los tobillos y en el rostro y los párpados. La cabeza, el cuero cabelludo, el cuello, la parte superior del torso y los hombros también pueden verse afectados. A las molestias se suma a menudo el malestar estético. 

Dermatitis atópica: ¿cuáles son los tratamientos? 

Independientemente de la edad y de las zonas afectadas, el tratamiento consiste en utilizar dermocorticoides solo en las lesiones y aplicar un emoliente en todo el cuerpo. En la fase de brote, los corticosteroides tópicos son eficaces, ya que son potentes agentes antiinflamatorios.

La cortisona puede aplicarse a la piel en forma de cremas, pomadas, geles o lociones. La aplicación de un emoliente es necesaria todos los días en la fase de brote. En la fase de remisión, el tratamiento consiste en la aplicación diaria de un producto de cuidado emoliente en todo el cuerpo. Los emolientes, aplicados diariamente, calman la piel y actúan para reducir la inflamación y la sequedad de la piel, evitando así los brotes. Y, por supuesto, todos los días, se debe utilizar el producto limpiador adecuado en la ducha o el baño: uno sin jabón y con un pH fisiológico. 

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