Lesiones de eczema: causas, síntomas y tratamiento

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Granitos rojos, picor, zonas secas que aparecen de nuevo sin previo aviso… ¿Y si fuera eczema? Muchos se preguntan de dónde vienen las lesiones de eczema: ¿una alergia, el estrés, algún producto irritante? En realidad, el eczema es una dermatosis inflamatoria crónica de la piel que no tiene una única causa: pueden influir varios factores (genéticos, inmunitarios y cutáneos). El primer paso para entenderlo mejor: saber cómo es una lesión de eczema.

Diagnosticar el eczema

Cómo reconocer y diagnosticar el eczema

En el lenguaje coloquial, a menudo se habla de «grano de eczema» para describir las pequeñas lesiones relacionadas con un eczema cutáneo. En dermatología, se trata más bien de pápulas o vesículas que luego pueden formar costras. El eczema cutáneo suele manifestarse con:

  • pequeñas lesiones rojas(pápulas) que pueden convertirse en vesículas, que son pequeñas ampollas llenas de líquido. 
  • prurito (picor) que suele ser intenso y es uno de los primeros síntomas que se notan. 
  • inflamación visible en la que la piel se enrojece, se seca y, a veces, se agrieta o forma costras al rascarse. 
  • granitos de eczema que pueden agruparse en placas de eczema, más o menos extensas y gruesas.

Las zonas más afectadas varían según el tipo de eczema:

  • Las manossuelen verse afectadas, sobre todo por el contacto repetido con el agua, los detergentes o ciertas sustancias irritantes(1).
  • El rostro, sobre todo los párpados, también es una zona sensible donde la piel, al ser tan fina, reacciona fácilmente a los alérgenos o a los cosméticos.

La psoriasis, otra enfermedad inflamatoria de la piel, a veces se puede confundir con el eczema, pero se diferencia por la presencia de placas más gruesas, sin granitos de eczema ni supuración.

Si crees que tienes síntomas de eczema, no esperes más y acude a un dermatólogo: un estudio de la piel te permitirá confirmar el diagnóstico, recibir el tratamiento adecuado y evitar así que se convierta en una afección crónica.

Tipos de eczema y sus síntomas

Hay varios tipos de eczema, pero todos tienen en común una inflamación de la piel que se manifiesta con enrojecimiento y picor. Dependiendo de la forma y la fase del brote, la piel puede presentar pequeñas protuberancias de eczema o placas secas. 

Entre los tipos de eczema más comunes se encuentran:

  • El eczema atópico, que es muy común en los niños (1 de cada 5) y que sigue apareciendo en la edad adulta en entre el 5 % y el 10 % de las personas(2): se manifiesta con una piel muy seca que pica y con lesiones rojas en el rostro, el cuello o en los pliegues de los codos y las rodillas, y a veces en las manos o el torso en los adultos. Los brotes reaparecen de vez en cuando.
  • El eczema de contacto (o dermatitis de contacto), que aparece en la zona donde la piel entra en contacto con una sustancia irritante o alergénica (detergente, metal, perfume, cosméticos, productos de limpieza…): eczema de las manos en personas expuestas, como peluqueros, profesionales sanitarios o personal de limpieza(1) … es un ejemplo perfecto.

También hay tipos más específicos de eczema, como:

  • el eczema dishidrótico, con lesiones de eczema en las manos o los pies. 
  • el eczema numular, con placas redondas de eczema. 
  • el eczema varicoso que aparece en las piernas, relacionado con una mala circulación venosa.
lesión de eczema en la mano

Causas y factores de riesgo del eczema

Las lesiones de eczema aparecen cuando la piel, que ya está sensible, reacciona de forma excesiva a lo que la rodea. Es una afección multifactorial. La genética, el sistema inmunitario y algunos factores externos son algunas de las posibles causas(2,3).
En algunas personas, la piel no cumple bien su función de barrera protectora. Una anomalía en una proteína llamada filagrina hace que la piel esté más seca y sea más permeable: los agentes irritantes (detergentes, perfumes, metales) o los alérgenos penetran en ella más fácilmente. 
Esta predisposición, que suele ser hereditaria, explica por qué las erupciones de eczema vuelven a aparecer con facilidad.
Y cuando la piel sufre agresiones, su sistema de defensa se dispara. Las células cutáneas liberan moléculas químicas que provocan el enrojecimiento, el picor y esas pequeñas lesiones del eczema.

medicamento para los granos de eczema

Tratamientos médicos y alternativas no farmacológicas

El médico adapta cada tratamiento a cada caso concreto. 

Opciones farmacológicas

Si tienes lesiones de eczema que no desaparecen, el tratamiento médico consiste en aplicar cremas antiinflamatorias con corticoides o, en algunos casos, cremas sin cortisona, como los inhibidores de la calcineurina, para calmar la inflamación y el picor(4).

Nuevas familias de moléculas(5) conocidas como «steroid-sparing» (es decir, que permiten reducir el uso prolongado de cortisona) ya están existen en la actualidad, como los inhibidores de JAK y de PDE-4. Estos tratamientos actúan directamente sobre las enzimas responsables de la reacción inflamatoria de la piel. Resultado: las rojeces disminuyen, el picor se calma más rápido, la piel recupera antes su comodidad y se puede reducir el uso prolongado de cortisona. 
Algunas innovaciones recientes también buscan reequilibrar el microbioma cutáneo(5), es decir, la flora natural de la piel, para reforzar su barrera protectora y espaciar los brotes. 
Cuando las lesiones de eczema son más extensas o difíciles de controlar, el dermatólogo puede recomendarte un tratamiento sistémico, es decir, que se toma por vía oral, para que actúe en todo el cuerpo. Pueden ser medicamentos antialérgicos (antihistamínicos), sesiones de fototerapia o, en algunos casos, bioterapias específicas (tratamientos que actúan directamente sobre los mecanismos inflamatorios implicados en el eczema).
En cualquier caso, estos medicamentos requieren un seguimiento médico.

Enfoques no farmacológicos

Los tratamientos no farmacológicos son fundamentales en el tratamiento del eczema. Su objetivo es reforzar la barrera cutánea, reducir los brotes de eczema y mejorar el bienestar diario:

1. Lo fundamental es la hidratación(6,7): aplícate una crema emoliente dos veces al día para nutrir la piel y espaciar los brotes.

2. También deben evitarse los factores irritantes(8) (detergentes perfumados, tejidos ásperos, cosméticos que no sean adecuados para pieles con tendencia atópica). 

3. Algunos métodos naturales, como los baños tibios con aceites vegetales emolientes o con extractos vegetales calmantes, pueden complementar tu rutina, siempre y cuando tu médico o dermatólogo de confianza lo apruebe. Sigue siempre sus recomendaciones.

4. Por último, las técnicas de relajación, de atención plena... reducen el estrés(8), que suele estar relacionado con los brotes.

Prevención y control de los brotes de eczema

¡Más vale prevenir que curar! Proteger la piel a diario sigue siendo, por tanto, la medida más eficaz para reducir los brotes y evitar que aparezcan las lesiones de eczema. Lo primero es seguir una rutina diaria y constante, con productos dermocosméticos adecuados para pieles secas con tendencia al eczema atópico:

1. Lava la piel con un gel limpiador o con un aceite limpiador emoliente que alivie el picor para reforzar la barrera cutánea.

2. Hidrátate por la mañana y por la noche con un tratamiento emoliente: por el día para evitar la sequedad, y por la noche con una crema reparadora nocturna para calmar el picor nocturno.

Piensa también en la ropa(8): opta por tejidos naturales, como el algodón, y evita la lana o los tejidos sintéticos en contacto directo con la piel.

brote-eczema-codo

Además, ten en cuenta que la piel no soporta bien el calor excesivo ni el aire demasiado seco. Así que, ya sea en casa o en la oficina(8):

  • Lo mejor es mantener la temperatura de las habitaciones entre 18 y 20 °C , sobre todo en el dormitorio.
  • Ventila 10 minutos al día, incluso en invierno, y si el aire es seco, pon un cuenco con agua cerca del radiador o usa un humidificador. 
  • Evita los calefactores de aire caliente y, en la oficina, mantente alejado de las salidas de aire caliente o del aire acondicionado directo (esas corrientes de aire resecan la piel y provocan picor). 

Cada piel tiene también sus propios factores desencadenantes: un producto de limpieza, un detergente perfumado, el estrés, la transpiración excesiva... Fíjate en cómo reacciona tu piel: si identificas las posibles causas, podrás evitarlas y actuar antes de que se produzca el brote. 

Si tienes un brote, lo mejor es que vuelvas a usar cuanto antes los tratamientos antiinflamatorios locales que te haya recetado tu dermatólogo, para ayudar a calmar las erupciones de eczema y reducir la inflamación. 

Por último, los programas de educación terapéutica que se ofrecen en algunos servicios de dermatología o en balnearios son muy útiles: te ayudan a entender mejor la enfermedad y a aprender a llevarla día a día.

Higiene e hidratación de la piel atópica

Una piel atópica con brotes de eczema necesita un cuidado suave y constante(8):

  1. Las duchas deben ser cortas y con agua tibia, con un gel de baño o un aceite de baño emoliente sin jabón, sin usar guantes ni esponjas.
  2. Es recomendable secarse la piel con suavidad, sin frotarla.
  3. Después de la ducha, aplícate enseguida la crema emoliente mientras la piel aún esté ligeramente húmeda, para potenciar la hidratación. 

En cuanto a la composición, elige productos diseñados específicamente para pieles atópicas, formulados con activos de origen natural, calmantes y relipidizantes, siempre probados bajo control dermatológico y pediátrico.

Influencia de la alimentación y del estrés en el eczema

La alimentación no es la causa directa del eczema, pero puede influir en la inflamación general de la piel.
Una alimentación equilibrada y rica en antioxidantes, fibra y omega 3 es un buen punto de partida para cuidar tu piel y tu salud.
Las dietas restrictivas solo tienen sentido si hay una alergia confirmada(8): esto puede ocurrir en personas con atopia, es decir, una predisposición genética a las alergias. Hay algunos alimentos que pueden empeorar los síntomas.
El estrés, en cambio, tiene un papel demostrado(8) en la aparición de brotes de eczema: puede hacer que te rasques más y que te cueste dormir. Algunas prácticas sencillas, como respirar, caminar, meditar o practicar la coherencia cardíaca, ayudan a relajar el cuerpo y, por extensión, la piel. 

Evolución del eczema con la edad y posibles complicaciones

El eczema suele aparecer a una edad temprana y puede persistir o reaparecer en la edad adulta.
En los adultos, a veces se presenta como un eczema de contacto debido a la exposición repetida a un alérgeno (metal, perfume, detergente, producto de limpieza). Y en las personas mayores, la piel se vuelve más fina y más propensa a la sequedad cutánea.
En cuanto a las posibles complicaciones del eczema, las más frecuentes son las infecciones cutáneas (sobre todo las causadas por el estafilococo) y los trastornos del sueño relacionados con el rascado.
Nunca está de más repetirlo: un control dermatológico regular y una buena hidratación dos veces al día ayudan a reducir estos riesgos.

El impacto del eczema en la calidad de vida

Más allá del picor, el eczema afecta al estado de ánimo: es habitual sufrir cansancio, malestar social, ansiedad y problemas para dormir.
En los niños, la enfermedad también afecta al sueño y a la vida familiar. En los adultos, puede afectar a la vida laboral o sentimental.
El acompañamiento psicológico, los grupos de apoyo o los programas de educación terapéutica te ayudan a llevar mejor la enfermedad en el día a día(8).
No olvides usar también herramientas digitales(8) (como las aplicaciones para controlar el eczema o las teleconsultas periódicas), ya que facilitan la comunicación y el intercambio regular de información con los profesionales sanitarios.

Sources :  

(1) Weidinger S, Novak N. Hand eczema. Lancet. 2024 Dec 14;404(10470):2476-2486. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39615508/
(2) Lopez DJ, Lodge CJ, Bui DS, Waidyatillake NT, Abramson MJ, Perret JL, Su JC, Erbas B, Svanes C, Dharmage SC, Lowe AJ. Establishing subclasses of childhood eczema, their risk factors and prognosis. Clin Exp Allergy. 2022 Sep;52(9):1079-1090. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/35347774/
(3) Rożalski M, Rudnicka L, Samochocki Z. Atopic and Non-atopic Eczema. Acta Dermatovenerol Croat. 2016 Jun;24(2):110-5. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/27477170/
(4) Jarrell L. Therapeutic management of atopic dermatitis. Nurse Pract. 2024 Jun 1;49(6):39-46. doi: 10.1097/01.NPR.0000000000000183. Epub 2024 May 23. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38941080/
(5) Lovell K, Ackerson B, Thorpe R, Nicholas M. Topical Prescription Management. Adv Exp Med Biol. 2024;1447:117-129. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38724789/
(6) Frazier W, Bhardwaj N. Atopic Dermatitis: Diagnosis and Treatment. Am Fam Physician. 2020 May 15;101(10):590-598. PMID: 32412211. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32412211/
(7) Raveendran R. Tips and Tricks for Controlling Eczema. Immunol Allergy Clin North Am. 2019 Nov;39(4):521-533. doi: 10.1016/j.iac.2019.07.006. Epub 2019 Aug 31. PMID: 31563186. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/31563186/
(8) Wollenberg A, Christen-Zäch S, Taieb A, Paul C, Thyssen JP, de Bruin-Weller M, Vestergaard C, Seneschal J, Werfel T, Cork MJ, Kunz B, Fölster-Holst R, Trzeciak M, Darsow U, Szalai Z, Deleuran M, von Kobyletzki L, Barbarot S, Heratizadeh A, Gieler U, Hijnen DJ, Weidinger S, De Raeve L, Svensson Å, Simon D, Stalder JF, Ring J; European Task Force on Atopic Dermatitis/EADV Eczema Task Force. ETFAD/EADV Eczema task force 2020 position paper on diagnosis and treatment of atopic dermatitis in adults and children. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2020 Dec;34(12):2717-2744. doi: 10.1111/jdv.16892. Epub 2020 Nov 17. PMID: 33205485. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33205485/

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